Archivo mensual: abril 2010

De locus…viaje, diaspora,desorientación,territorio

Por cuestiones de estudio y por circunstancia personal me interesa mucho todo lo que se relaciona con el concepto de lugar y sus corolarios de identidad y viaje.

Me pregunto si lo que llamamos lugar está realmente conectado con un territorio concreto o si es algo más metafísico, más ideal, más interiorizado. En mi opinión sí, es un concepto más abstracto de lo que podamos imaginar. De hecho, el fotógrafo Hicham Benohoud, -http://www.galerievu.com/artiste.php?id_photographe=4- hablando de su serie fotográfica Versión Soft 9 -2003-, se atreve a decir que “La ciudad es también un paisaje interior”.

El exilio, el desarraigo de la comunidad de origen, siempre ha sido vivido como una humilliación, como un rechazo por parte de la patria, como una condición desgraciada e infeliz, donde el pensamiento fijo -a menudo, pero no siempre- es: volver a casa. Existe la obsesión para el lugar, la necesidad al lugar. Como dice la voz lugar del diccionario del Malestar de la Cultura de la exposición Atopia. Art i ciutat al segle XXI -CCCB, hasta el 24/05,  http://www.cccb.org/ca/exposicio-atopia-33509- :“el hombre es un ser situacional, necesita un espacio propio y tiende a buscar un espacio de proximidad, compartido, en el que no se sienta extraño i …-sin embargo- la conversión del lugar en patria ha generado la … exclusión del extranjero…”

Ergo, el lugar implica la identidad,la cultura y la historia personal y colectiva, la pertenencia a un pueblo o a una comunidad -aunque circula una idea según la cual el hombre de la época digital ya está más allá del individualismo pero aún lejos de la comunidad-… E implica también la negación de todos estos elementos: el lugar y la pérdida del lugar, la identidad propia y la pérdida de la identidad, la historia y la pérdida de la memoria, o la falsa memoria.

A ocasionar estas negaciones hay muchos cosas, y a seguir indico algunas, sin distinguir entre causes y consecuencias -el tema es demasiado amplio-: la pobreza y la falta de recursos, el desempleo, las políticas sociales, urbanas y agrícolas miopes, el consumismo, -la manipulación de- la globalización, la negación de lo local, la brutalización de las ciudades -The death of the city, Richard Ingersoll- con sus diferentes traumas urbanos, las migraciones forzosas, alias la diáspora y el exilio, pero también el viaje buscado e -sin embargo- necesario… Desplazarse, viajar, por necesidad o por deseo, supone cambiar nuestra manera de leer el mundo, nuestra idea de habitar y de pertenecer. Se nos hace necesario transformar las coordinadas y los puntos de referencia que siempre hemos utilizado para orientarnos y ubicarnos en el mundo. Nos desorientamos. Nos quedamos sin referente alguno.

Trasplantados en otra realidad que necesitamos descifrar, pero ya no con las viejas herramientas, sino con nuevas herramientas que hemos de crear de cero. Hemos de generar nuevos discursos, nuevas ideas, nuevos vocablos para informar el nuevo mundo que nos acoge. Es como volver a ser niños, aprender todo el sistema de valores y de referencias, las palabras y los objetos, los gestos y los significados. Y mientras aprendemos a educarnos otra vez vamos perdiendo nuestro viejo sistema de referencia, lo vamos substituyendo poco a poco pero drasticamente. Así que, al final, casi no pertenecemos ya a ningún lugar. Vivimos suspendidos entre dos no-lugares: el de origen, que ya no nos refleja y nos pertenece sólo nominalmente -sólo porque a él pertenecimos, hace tiempo- y el de llegada, en el que no nos hemos criado y en el que nos hemos integrado precisamente gracias al olvido de la cultura original. Por eso, volver se convierte en un paso muy difícil y doloroso, tan difícil y doloroso como partir.

Reflexionando sobre eso y mucho más y buscando qué arte se produce alrededor de estos temas, me he encontrado con la obra de Margarita Pineda, -http://www.margaritapineda.net/- un artista que encuentro muy interesante. Pienso en los mapas trazados en las camisas blancas de Patrones de Arraigo Matrices de Memoria (Bcn, 2004), donde nos habla del viaje, de la desorientación, de lo que nos dejamos atrás y de lo nuevo que nos espera, de la mezla de los dos lugares que:en muchos casos se confunden desorientando, como si esta mezcla de lugares formara un lugar inexistente; una dualidad como la que se siente cuando se aman cosas de allá y se quieren otras del país que se habita pero en la práctica de vivir y habitar son incompatibles, imposibles de conjugarlas”.

Pienso a Territorios mentales (Bcn, 2004), donde reflexionando sobre la inmigración, las prendas, otra vez, nos hablan de recorridos, coordenadas y lugares. O Mudarse (Bcn, 2005), que  intenta explicar qué significa para la artista habitar: “ … es construirse un espacio a medida de los deseos, donde uno se sienta afincado, protegido, que le sea familiar y sea el punto de referencia para moverse en el espacio ampliado: el barrio, la ciudad, el país etc., por que aunque sea brevemente: A la casa siempre se vuelve.”


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