No es cierto que el lunes es el peor día de la semana.
El lunes es el día de máxima actividad, … al menos a nivel de intenciones. Lunes es sinónimo de buenos propósitos. De grandes propósitos.
Vienes de un fin de semana productivo e/o relajante, durante el cual has podido recargarte las pilas y reflexionar sobre tus ideas. Pues el lunes es el día perfecto para fantasear las miles de cosas que pretendes realizar esta nueva semana: el tren de la mañana el escenario ideal, como si tuvieras … y que puntualmente, al menos en mi caso, no llego a hacer.
Son las ocho y media de la mañana, estoy en tren que de casa me conduce a Barcelona, a la feina, y p or la intensa actividad cerebrar,tengo la sensación de que una doble carga de cafeina circula en las venas. Así, esta mañana se me han ocurrido (en orden de aparición) las siguientes ideas: dos proyectos de blog+el tema de un articulo+los títulos de algunos libros que debería sacar de la biblioteca y que, acto seguido, debería leer lo más rápido posible (más que nada para no tener que renovar la reserva durante cuatro semanas consecutivas), también se me ocurrido de que podría sembrar la albahaca y el perejil, que ya es hora, que estoy a tres coladas de gozar de una cesta para la ropa completamente vacía, y que unas cuantas habitaciones reclaman ferozmente limpieza, aunque yo me tranquilize con un “aún pueden esperar”.
Balance de otro lunes, a las 11:00 de la noche: he pasado mi tarde (libre y útil) navegando de blog en blog, tuiteando e incluso chateando.
Me temo que no voy para el buen camíno. A ver si martes tengo más suerte. Ay no, que mañana he quedado con una amiga…




