El sábado pasado por fin pude ir a ver la exposición “Passant página. El llibre com a territorio d’art”, a la Sala Muncunill, que incluía libros de artistas e intervenidos. Y aquí dejo caer una crítica al montaje de la exposición, que deja un poco a que desear, sobre todo las etiquetas y la disposición de las piezas: poco claro, poco intuitivo, mejor dicho, caótico, incluso a veces no había correspondencia entre etiqueta y obra.
Pero lo que más cuenta es que he descubierto unos proyectos muy interesantes, y esto hace que la visita haya valido la pena. Muy interesantes los libros de Enric Montes, como “El domador de sueños” (Creo que el esencial no puede definirse, lo artificial sí … J.L. Borges) de la trilogía “El buscador de prodigios”, o “Si las paredes hablaran” de Patricia Gómez y Maria Jesús González con textos de John Berger, y “Unir els punts” de Mariona Moncunill. He podido disfrutar también de “Interactions of two elements on a sheet of paper” de Francesc Torres, de unos libros de Raymond Pettibon, sobre todo “Mi familia” y “The drama hour”, de “Biopsia 3, Armado en La Plata”, que viene de la mano del Grupo Escombros: Artistas de lo que queda (sobre estos ya investigaré como debe de ser), y de “Aspen. The Multimedia Magazine in a box 3. The Pop Art issue”, diseñado por Andy Warhol and David Dalton, un número del 1966 al que personalmente había tenido ocasión de trabajar desde el Macba.
Y si eso no fuera suficiente, me he llevado una bonita sorpresa al descubrir dos proyectos extraordinarios, dos delicatesen de esta exposición, que actualmente ha itinerado al MAC de Cerdanyola del Vallès. El primero se llama “La guía de las rutas inciertas”, y estoy convencida de que mucha gente ya lo conoce, más allá de que seáis apasionados a los conceptos de cartografiar, mapear y explorar las ciudades (como yo). Es un proyecto de Clara Nubiola y la editorial Bside Books. Hay que decir que todos los libros de esta editorial son autofinanciados y autoeditados con el autor, por lo tanto además de ser un libro bonito fomenta una buena práctica y maneras alternativas de financiar la creación, como el crowdfunding.





La idea era la siguiente: cada lunes desde Bside Books enviaban a la ilustradora unas coordenadas en Barcelona. Desde aquel punto de partida, el miércoles, boli y libreta a la mano Clara se echaba a caminar, se inventaba un recorrido, y lo ilustraba. Esto para diez recorridos. El hecho de no tener una ruta prefijada le daba absoluta libertad de escoger el camino, de vagabundear, de acceder a rincones escondidos, de empaparse del barrio y del territorio. Estos recorridos son espontáneos y arbitrarios, se ubican fuera de las gastadas rutas turísticas. Son recorridos alternativos, unas verdaderas derivas bretonianas a la Nadja, o unas exploraciones urbanas a la Osservatorio Nomade.
El segundo proyecto que me ha entusiasmado es Máquinas y Maquinaciones, de Ana García Pineda. Se trata de una joya editorial, a medio camino entre un cuento para niños, una antología de sonetos y estas guías de auto-ayuda. A través de este recurso tan inocente, que es un libro ilustrado, Ana pretende cambiar el mundo. O mejor dicho, se inventa unas maquinas geniales para intentar solucionar pequeños y grandes problemas del día a día. A veces se trata de maquinas surrealistas, a veces no tanto, a menudo son tiernas, o irreverentes, a veces muy ingenuas, pero siempre hacen mucha mucha gracia. Y sobre todo, a quien no le encantaría tener al menos una de sus máquinas?
Aquí os dejo unas cuantas imágenes tomadas a la Sala Muncunill. Hay la Máquina para que las malas noticias te las digan en un idioma desconocido, la Máquina para arrepentirte con antelación y poder elegir, la Máquina para clonar a la gente que quieres, la Máquina para que el alzheimer sólo afecte a tus recuerdos tristes, la Máquina para romperlo todo, y hay maquinaciones como Recitar el diccionario entero y una vez dicho todo callar, la de Escribir la lista completa de etc, la de Cambiar mis manos por las tuyas y abrazarte me siempre…